EditorialMagdalenaSanta Marta

A 3 meses de intervención de Superservicios, Santa Marta se sumerge en aguas de “M”

La Superservicios tomó posesión de Essmar el 22 de noviembre del año 2021, supuestamente “por estar en riesgo la prestación de los servicios de acueducto y alcantarillado” en Santa Marta.

Sin embargo, tres meses después de esa intervención, el servicio de acueducto y alcantarillado ha sido peor, pues a los barrios más pobres ya no les llega el agua ni en carro tanques, como al menos les llegaba antes de ser intervenida la compañía que ahora le pertenece a los samarios y no a algunos cuantos, como había permanecido por más de veinte años en manos de privados o cuando se llamaba Metroagua.

Como es ya de conocimiento público, la hoy conocida como Essmar es la nueva compañía que administra el acueducto y alcantarillado de la ciudad con apenas cuatro años de existencia, luego de que el hoy gobernador Carlos Caicedo, lograra devolvérsela a los samarios tras meses de una batalla jurídica que obviamente ganó para bien de los samarios.

No obstante, en víspera de elecciones y lo que nunca hizo en más de veinte años y según entendidos en la materia, “por pura politiqueria”, la Superintendente de Servicios Públicos Domiciliarios, Natasha Avendaño García, intervino a la nueva compañía, pero en tres meses no ha podido ni siquiera frenar las anomalías por las que según sus motivos o justificación, se tomó a esa empresa en el momento en que el nuevo administrador, es decir, el Distrito, comenzaba con un proyecto grande que solucionaría de forma definitiva el problema de antaño del servicio de agua potable en la ciudad.

Para expertos o con conocimiento en la materia, quedó demostrado ya que la intervención no solo fue por lo que se dijo desde un principio, cuando se llevó a cabo la diligencia liderada por la superintendente Natasha Avendaño García con el acompañamiento de la Dirección de Intervenidas de la Superservicios y el apoyo de la Dirección General de la Policía Nacional, pues hasta la fecha la prestación del servicio del acueducto se ha agravado más, al igual que el del alcantarillado, presentándose desbordamientos de aguas residuales en el balneario de El Rodadero en plena temporada turística y por las diferentes calles de Santa Marta, sobre todo en los alrededores del Hospital Julio Méndez Barreneche, la otra entidad intervenida por el actual gobierno, también por “pura politiquería”, ya que nunca lo hizo en los casi cincuenta años que lleva ese centro de atención y hospitalización sin funcionar bien, salvo para favorecer a familias o clanes políticos como los Díaz Granados, tan amigos del presidente Iván Duque, que tres días después del aniversario de la ciudad del año anterior, vino expresamente a Santa Marta a condecorar a un miembro de esa dinastía.

Ante tanta impotencia, los samarios deberán por ahora seguir aguantándose las deficiencias en la prestación de esos servicios, agravados con la intervención politiquera, mientras perdure el actual gobierno que solo le trajo al Magdalena y su capital, más retrasos por entorpecer la gestión de los nuevos gobernantes progresistas.

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